La evolución y propagación de una pandemia no es completamente aleatoria. Todas las pandemias, incluida la de COVID-19, siguen un ciclo de vida estándar que consiste en fases fijas. Desde el momento del brote inicial, las pandemias pueden ser rastreadas a través de su fase de aceleración, punto de inflexión, fase de desaceleración y final. Estas fases pueden variar según la pandemia y el país, dado que los cambios en las políticas de salud pública de cada gobierno influyen en gran medida en la evolución de la enfermedad, pero pueden servir de base para estimar cómo progresará la pandemia. Utilizando el ciclo de vida estándar de una pandemia, los investigadores de la Universidad de Tecnología y Diseño de Singapur (SUTD), liderados por Jianxi Luo han creado un modelo matemático basado en SIR (susceptible-infectado recuperado) que predice la evolución de COVID-19 a partir de los datos de casos y muertes confirmadas.

Al 30 de abril de 2020, el modelo predijo un final del 100% de la pandemia a escala mundial alrededor del 4 de diciembre. Esto difiere para países específicos, puesto que se predijo que Singapur estaría 100% libre del virus alrededor del 28 de junio, el Reino Unido estaría 100% libre alrededor del 27 de agosto y los Estados Unidos estarían 100% libres alrededor del 20 de septiembre. Las predicciones están abiertas a cambios y las fechas proporcionadas están lejos de ser definitivas. El equipo de SUTD subraya que el modelo y los datos son «inexactos para las complejas, cambiantes y heterogéneas realidades de los diferentes países» y que «las predicciones son inciertas por naturaleza». Cualquier predicción debe leerse en combinación con los acontecimientos actuales que ocurren en el mundo real y los cambios de política gubernamental que están influyendo en la propagación del virus. El reforzamiento de las restricciones en Singapur en abril puede haber doblado la curva antes de lo previsto inicialmente, y la relajación de las normas de distanciamiento social en Alemania o las protestas contra el bloqueo en los EE.UU. pueden retrasar el punto final previsto, dado que las tasas de infección empiezan a aumentar de nuevo.

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