En este artículo se hace una aproximación aguda a la proliferación de teorías conspirativas alrededor de la pandemia y a las causas psicológicas por las cuáles algunas personas terminan aferrándose a este tipo de explicaciones, como, por ejemplo, el atractivo que despierta “poseer un conocimiento secreto”. El autor también plantea algunas de las formas en que los gobiernos se aprovechan de la confusión generada por estas creencias, para llevar adelante sus agendas políticas.

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